
Suscribo la opinión expresada por Amalia López en su blog sobre quién debe gestionar las redes sociales de una administración pública.
Cuando comencé a dirigir la comunicación del Ajuntament d’Elx, me encontré con un problema básico: la concejalía como tal era una novedad (de hecho, debemos ser de los contados municipios de toda España que contamos con una específica de comunicación); por lo que no había un precedente ni personal adscrito. Durante la anterior corporación eran asesores políticos, militantes del partido gobernante, los que gestionaban las cuentas del Ayuntamiento en Facebook y Twitter.
Durante las primeras semanas -y mientras empezábamos a disponer del personal mínimo- me dediqué a gestionarlas para, en base a una experiencia directa, poder elaborar un plan de social media (que incluye un conciso manual de contenidos y de respuesta). Desde entonces, la función de generar el contenido e interactuar con los ciudadanos ha pasado a estar gestionada por funcionarios. Y creo firmemente que es el camino adecuado, pese a que no existan puestos concretos en la relación de puestos del trabajo de la institución para cubrir este perfil.
¿Por qué deben gestionarlas funcionarios?
Para despolitizarlas lo máximo posible, convirtiéndolas en un servicio más de información y atención a la ciudadanía como podría ser una Oficina de Atención física.
Para que se integren de forma natural y paulatina entre las funciones de los funcionarios, evitando que con cada cambio de gobierno se tenga que empezar de cero.
Porque nadie mejor que los funcionarios conocen cómo funciona la administración en la que trabajan, los trámites, los cauces y por lo tanto serán los que mejor solventes las dudas de los ciudadanos y expongan de forma más correcta la información de interés.
Porque de esta forma se tiende a forzar que, a medio plazo, se generen oficialmente este tipo de plazas en la administración y se profesionalizarán los puestos.
¿Qué sentido tiene que colabore personal externo?
Dada la más que probable falta de personal cualificado en esta área concreta, tiene sentido contar con profesionales externos (ya sean asesores especializados o profesionales contratados por servicio) para la planificación y puesta en marcha de la estrategia en redes sociales; aportando apoyo en materia formativa, organizativa, estratégica y técnica.
El personal asesor o externo puede cubrir horarios o situaciones en los que un funcionario no puede estar presente. En mi caso particular recuerdo haberme puesto a trabajar directamente en las redes en momentos como atentados ocurridos de madrugada o un domingo ante el cierre inminente de colegios y servicios debido a inclemencias meteorológicas.